El comecuandohay
27 Septiembre 2007A LA GORRA NO HAY QUIÉN LE CORRA
Un compañero llamado “E” en una presentación en la cual ofrecÃan café y galletitas, se estacionó enfrente de la mesa de servicio y se empezó a comer las galletitas en estricto orden marcial, esto es, las galletas formadas en hileras él, como general del ejercito, les pasó lista, revisión y aprobación, parecÃan competencias o que nunca mas volverÃa a probar unas galletitas gratis; en algún momento pensé que su vida dependÃa del consumo de galletitas también me pareció ver que algunas de ellas temblaban de miedo; acaparando todo el espacio posible (pues “E” pesa mas de 110 kgs.) no dejaba que nadie osara romper la formación de las pequeñas masitas y con eso perdiera la concentración de tan estricta revisión.
“E” no gasta ni en defensa propia, todo lo que quiere lo quiere gratis, busca cursos y exposiciones en Estados Unidos o Europa con tal de poder ir de “shopping”, justifica y llega a convencer de que esos eventos son importantÃsimos pues va a elevar su calidad y lo va a poner a la vanguardia de la tecnologÃa, “E” habla un 30% de inglés.
Incluso cuando en la oficina se ofrecieron cursos gratis del idioma anglosajón, él exigió una sesión exclusiva y privada en fecha especial para las clases, nunca asistió.
Cuándo llega la pizza, obvio comprada por la empresa pues tuvieron que quedarse tiempo extra, “E” es el que mas rebanadas come ya que como es el jefe nadie puede cuestionarle su apetito.
“E” no es una mala persona, es simplemente un gandalla, acostumbrado a la ley de la selva busca su supervivencia antes de que se agoten los recursos.
En las comidas y cenas de eventos es el que pide doble ración de todo, el que mas refrescos, vinos y bebidas pide, no se levanta de la mesa hasta que el servicio acaba.
Su gran volumen, repito más de 110 kgs y con 1.80 de altura, es su protección ante cualquier ataque nadie lo cuestiona y el que se atreva puede encontrar la furia de su apetito enfocada en su contra.
Si ya ha desayunado y se resulta que tiene que ir a un desayuno “gratis” no cuestiona su salud con tal de gorrear nuevamente, y aún peor si se topa con varios eventos el mismo dÃa nunca perdona algunos de los tiempos de la comida y si puede repetir lo hace con singular alegrÃa.
Ahà no termina la osadÃa de “E”, en varias ocasiones después de dejar limpio el plato e incluso repetir platillos se atreve a comentar (en tono ñeron):
—”Pus ni estaba tan bueno”
—”La carne parecÃa chancla”
—”El postre estaba seco”
—”Chales, ya no pude probar el otro postre que ofrecÃan”
—”Yo no dejo propina, pinches meseros ya ganan su sueldo ¿que no?”
—”¿De que se trató el evento?”
…y tú ¿disfrutas la gorra?



on Septiembre 27th, 2007 at 10:15 am
Noooooooooooooooooooooo, a esos niveles esta de dar pena, mmm tal vez si he asistido a alguna fiesta solo por lo rico que cocinan, pero siempre llevo regalo, ja ja ja , en fin hay de todo en el rebaño del señor, pobre de ti que tienes q ver al señor E siendo tan de buen apetito.
on Septiembre 27th, 2007 at 12:34 pm
Ayy q horror con el señor E!! Yo igual tuve una compañera q era por el estilo, al principio le daba ray a su casa porq no tenÃa q desviar mucho pero habÃa dÃas q de plano se me pegaba. O ibamos a Starbucks y me decÃa: Ups se me olvido mi cartera, le presté solo dos veces porq a la tercera si me hice wey, jamás me pagó!! Y en los eventitos se devoraba todo y eso no era lo peor!! sino q a veces invitaba a la mamá, la hermana, la amiga, el novio a los eventos del cliente para que desayunaran, comieran o cenaran gratis!!
Ash son los peores..esa gente me cae pésimo!!1
on Septiembre 27th, 2007 at 12:44 pm
La neta, la disfruto cuando es disfrutable…

¿No? Porque tampoco te vas a atragantar si la comida es malÃsima, ¿no? por muy gratis que sea.
on Septiembre 27th, 2007 at 2:03 pm
cuando se presenta la oportunidad de recibir cosas gratis no es mal visto, pero ir buscando por la vida que todo se te regale esta un poco gañanezco.
on Septiembre 27th, 2007 at 2:18 pm
Lo peor de esto és que ellos no se dan cuenta .
A mi me darÃa un poco de bochorno .
Saludos.
on Septiembre 27th, 2007 at 2:18 pm
La gorra es chida pero a un nivel elegante, no?
O sea “E” se excedia…….. pero de chavo para mi era fregon colarme a bodas o 15 a#os, tragaba gratis, chupaba gratis, me ligaba a las amigas de la 15a#era o las damas de la boda, pero de ahi a apa#ar es muuuuy distinto…….
Hasta para ser naco hay que tener clase no?
Saludos desde el desierto
Malefico
http://eleden.ciudaddeblogs.com/
on Septiembre 27th, 2007 at 6:17 pm
Es muy mexicano asistir a “la gorra”, pero como dice maléfico hasta para eso hay que tener clase… osease…hay niveles de gorrones, y la verdad no está nada padre ir gorreando por la vida, cuando la gorra se te presenta adelante… es muy disfrutable gorrear de vez en cuando no?
on Septiembre 28th, 2007 at 12:33 am
Yo creo que todos disfrutamos de gorrear una comidita si es buena, pero como dice Eleden, hasta para eso hay que tener estilo.
Yo conoci de varios tipos sobre todo en la escuela, que al ser pública habiamos de todo, conoci desde el que lo hacia por necesidad, que para ellos ni un comentario ni critica, hasta la ma fresas de mis amigas que con tal de traer el último trapito a la moda, a la hora del almuerzo no pedia nada esperando a lo que no nos terminaramos las demas, la que de plano nunca traia para pagar y era el préstame de rigor y se iba siempre a los antros sin un peso esperando la gorreada, y si era salida de pagar cada quien lo suyo resultaba que era abstemia.
Jajaja, y ya recorde a la mamá de cierto personaje que ya no quiero recordar que siempre que la invitaban a una boda, 15 años, o cualquier evento similar, se llevaba a tooooda la familia, hijo, hija, yerno, sobrinas, y todo pariente que tuviera a la mano, hasta a mi me llegó a invitar, por supuesto nunca fui, eso si, nunca llevaba regalo.
Todos llevamos un gorrón dentro, el chiste es tenerlo bajo control y que nunca pierda el estilo.
Saludos
on Septiembre 28th, 2007 at 1:19 am
Ash, me choca esa gente, tragan como si nunca en la vida fueran a comer de nuevo lo que en ese momento engullen. Y lo peor es que luego creen que uno es igual de gorrón.
Aaaahhh, pero que no les pongan ensalada porque ni siquiera la huelen, los muy marranos. Por eso están todos sebosos.
¡Puagh!